economia urbana


Propiska_regulación del asentamiento en la URSS by elisaltarina
abril 21, 2009, 11:20 pm
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soviet_passport_coverA partir del post sobre la kommunalka (arquitipo económico comunista), nos apetecía encontrar las razones del fracaso de este tipo de vivienda compartida.

Desde nuestro punto de vista, uno de los errores más importantes del sistema comunista de la URSS era su absoluta ausencia de flexibilidad: pensamientos y directrices demasiado rígidos, imposibilitando la adaptación del sistema durante su puesta en práctica. Esto queda patente, también, en el modo de gestión de la vivienda.

Propiska: control en el movimiento de personas

Por un lado, la inmigración a las ciudades era estrictamente regulada a través del Propiska (puesto en funcionamiento tras un decreto de Stalin de 1932 y paradójicamente heredero del utilizado por el gobierno zarista para la gestión de la urbanización en el Imperio durante el siglo XIX)

El Propiska o “Registro del lugar de residencia” exigía una autorización por parte del Estado y su objetivo era el controlar del movimiento de los ciudadanos dentro de la URSS, para poder dotarles de los servicios necesarios (entre otras cosas). Impedía el cambio de residencia sin permiso oficial y el incumplimiento de esta norma era causa de multa o encarcelamiento. Debía ser renovado cada 5 años y era necesario para obtener un trabajo, contraer matrimonio o acceder a servicios sociales o educativos. Además, el permiso era especialmente difícil de obtener para ciertos lugares (como Moscú), siendo negado como norma a ex-convictos y disidentes políticos y desencadenando sobornos o matrimonios de conveniencia para conseguirlo.

Espacio habitable rígidamente cuantificado

En cuanto a la vivienda, la cantidad de espacio necesario por persona era un número que había sido calculado “científicamente”, estableciéndose el zhilploshad’ o “espacio habitable“: 9 m2 por persona adulta (que nos consta resultaba bastante escaso) y algo mayor para categorías privilegiadas. Para una familia, el espacio requerido era el obtenido al multiplicar el número de personas por el estándar de m2 establecido; en caso de disminuir o aumentar el número de personas en una familia, ésta era trasladada a una nueva vivienda de menor o mayor tamaño. Sólo era posible registrar a personas con las que vivir en caso de tratarse de familiares muy cercanos (esposas, hijos, padres o abuelos) y nunca amigos o personas con otro tipo de relación.

russia-appartmentsDerechos garantizados versus inmovilismo inmobiliario

Una vez que una persona era registrada en una residencia, aseguraba su derecho a este espacio, de manera que no podía ser desalojado incluso ante el impago de la renta; la municipalidad sólo desalojaba a los habitantes en caso de que se les fuera ofrecido un lugar más barato donde vivir.

Situación actual

El sistema del Propiska fue oficialmente abolido en 1991, tras el colapso de la URSS. Sin embargo, algunos estados continúan utilizando sistemas parecidos (algún tipo de permiso oficial para registrar el lugar de residencia) como Bielorrusia, la Federación Rusa y Kyrgyzstan. Armenia, Kazakhstan, Turkmenistan y Ucrania han abolido la necesidad de solicitud de permiso, pero aún requieren que la residencia esté registrada. Georgia ha eliminado cualquier forma de registro y en Moldavia la práctica fue declarada inconstitucional en 1997.

Artículo relacionado: Kommunalka_Communal Living in Russia


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Kommunalka_Communal Living in Russia by elisaltarina
marzo 18, 2009, 3:43 pm
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kommunalka_cocina-compartidaLos “kommunalki” surgieron como resultado de la necesidad de acogida masiva de inmigrantes rurales -atraídos a las ciudades por la fuerte industrialización del país- y de las iniciativas sociales que se desarrollaron en la URSS a partir de la Revolución Bolchevique de 1917. Los objetivos Revolucionarios de supresión de la burguesía y generación del “Nuevo Hombre Soviético”– que se supondría participaría con emoción de la vida en comunidad- se materializaban aquí con plenitud.

Su decadencia comenzaría a finales de los años 50, cuando el gobierno comenzó a construir viviendas en las afueras de las grandes ciudades para acercar a los habitantes a sus lugares de trabajo. Dado que el acceso a los nuevos apartamentos “privados” se realizaba a través de largos y lentos listados, muchos de los residentes permanecieron en los “kommunalki” hasta los años 70, época en la que realmente comenzaron a vaciarse.

kommunalka_plantaLo interesante de este tipo de vivienda es que reunían a familias de orígenes, educación, actitudes, etnias y hábitos muy variados que en realidad no poseían nada más en común que los espacios que compartían.

Normalmente, cada familia vivía en una habitación_vivienda; la cocina, hall, aseo (que posteriormente incorporaría bañera) eran compartidos con el resto de familias.

Los residentes desarrollaron una variedad de estrategias de mantenimiento del orden, defensa sus propios espacios personales y negociación por el control de lo compartido que aún hoy forman parte de la cultura rusa. Estas situaciones quedan increíblemente documentados en la web Communal Living in Russia, museo etnográfico online que incluye vídeos de la vida en los kommunalki, fotografías y otros documentos (como las cartas entre vecinos o dirigidas a las autoridades, que van desde quejas por colgar la ropa sucia en el baño a notas de invitación a la ópera)