Aquí os dejo algunas llamadas de atención sobre la repercusión de la alimentación planetaria en la forma de la ciudad y el consumo de recursos y energía.
Far foods, proyecto del diseñador británico james reynolds en el que propone empaquetados y etiquetados alternativos para mercancías de supermercado que denuncian la distancia a la que han sido cosechadas y el CO2 producido debido a su transporte.
Y un par de vídeos sobre el tema:
Carolyn Steel en “How food shapes our cities” (cómo la comida da forma a nuestras ciudades): analiza históricamente la relación entre ciudad y alimentación y lanza una nueva idea de ciudad a la que llama Sitopia. Es arquitecta y autora del libro Hungry City, a lo largo del cual se profundiza en “cómo comen las ciudades” , siguiendo el viaje de la comida desde el campo a la ciudad, a través del mercado, el supermercado, la cocina, la mesa y el cubo de basura, mostrando cómo la comida afecta a nuestras vidas e impacta sobre el planeta.
Para terminar, el ya famoso vídeo nipón de concienciación para la reestructuración del sistema alimentario japonés en base a un cambio de mentalidad de sus habitantes: “Ensuring the future of food”. Aunque no estemos del todo de acuerdo con alguno de sus enfoques, la verdad que se agradecen este tipo de políticas.
¿Sería posible que el planeta se alimentase al 100% de energías renovables dentro de sólamente dos décadas? Pues sí, así lo asegura una nueva investigación, que también afirma que resultaría más barato que hacerlo con carbón.
El informe “A Plan to Power 100 Percent of the Planet with Renewables,” fue publicado en el Ejemplar de Noviembre de Scientific American, la revista que ya en diciembre de 2007 había publicado su solar grand plan, hoja de ruta para conseguir del sol el 69% de la electricidad estadounidense en 2050.
Y ¿qué recursos naturales, qué tecnologías se utilizarían y qué porcentaje energético cubrirían?
Viento: 51% de las necesidades. Más de 3.8 million de nuevas turbinas en todo el mundo. Actualmente, menos del 1% de esta cantidad está instalado.
Solar: 40% de las necesidades. 89,000 instalaciones fotovoltaicas y granjas de concentración solar, de 300 megawatios cada una. Al igual que con el viento, menos del 1% está instalado ahora mismo.
Agua: 9% de las necesidades. 490,000 de turbinas marinas (menos del 1% existen en la actualidad), 5.350 plantas geotermales (sólo 2% instalado) y 900 plantas hidroeléctricas (70% ya instalado).
Los autores asumen que el transporte que utiliza combustibles fósiles podría ser reemplazado por baterías y vehículos eléctricos.
Aquí está lo que los gobiernos deberían hacer:
- • Eliminar los subsidios de combustibles fósiles, así como los beneficios de impuestos por su explotación y extracción.•Poner en marcha los programas feed-in tariff (FIT) que cubren la diferencia entre los costes de generación de energías renovables y los precios de la energía.
• Imponer impuestos sobre los combustibles fósiles y su uso que reflejen los daños medioambientales que producen.
• Terminar con los subsidios para biocombustibles, ya que se trata de alternativas menos deseables que las energías proveyentes del viento, el sol o el agua.
• Invertir en fuertes sistemas de transmisión de energía que puedan llevar las energías limpias desde el lugar de producción al de consumo.
• Construir sistemas en red inteligentes que reduzcan la demanda de consumo en las horas punta.
Vancouver (a través de su alcalde Gregor Robertson) tiene un plan: convertirse en la ciudad más “verde” del globo para el año 2020.
Y en qué consiste? Aquí van los diez puntos u objetivos, mezcla de economía, urbanismo y arquitectura, que se han marcado:
1. Convertirse en la “meca” de las empresas “verdes”, creando una zona de desarrollo con bajo CO2 para atraer inversiones de empresas especializadas en energías renovables y tecnologías de eficiencia energética y baja producción de CO2, con el objetivo de crear 20000 puestos de trabajo.
2. Eliminar la dependencia de los combustibles fósiles con una reducción de la emisión de gas del 33% desde los niveles de 2007. Ahora mismo Vancouver produce casi 5 toneladas per capita que sólo mejoran algunas ciudades europeas.
3.Hacer de Vancouver el líder mundial del diseño y la construcción de edificios “verdes” y, para 2020, hacer que todas las nuevas construcciones de la ciudad sean neutras en CO2, al tiempo que se mejore la eficiencia de los edificios existentes en un 20%.
4-Animar a la movilidad no contaminante haciendo que el 50% de los residentes vayan caminando, en bicicleta o utilicen el transporte público para moverse por la ciudad. Ahora mismo, el transporte de este tipo se utiliza en el 37% de los viajes.
5-Reducir al 40% la cantidad de residuos sólidos per capita que se lleva a vertederos o es incinerado.
6-Dar a cada ciudadano acceso fácil a la naturaleza proveyendo de “incomparable acceso a espacios verdes”, ampliando “el bosque urbano más espectacular del mundo en Stanley park” de manera que en el 2020 cualquier persona pudiese vivir a 5 minutos andando de un parque, playa o camino verde. Otros 150.000 árboles serán plantados en la ciudad en los próximos 10 años.
7-Reducir la huella ecológica de Vancouver al 33% con el objetivo de alcanzar la “huella ecológica de un planeta”. Robertson afirmó que ahora mismo la ciudad posee un nivel de “cuatro planetas” en cuanto a consumo y residuos. El objetivo es reducir esta huella de 7 hectáreas a 1.8 hectáreas por persona.
8-Mantener los más altos estándares internacionales de agua potable pero reducir el consumo per cápita en un 33%.
9-Conseguir la mejor calidad de aire de cualquier ciudad de gran tamaño del mundo.
10- Convertirse en un líder global en sistemas de producción de comida urbana reduciendo en un 33% la huella ecológica de la producción de alimentos.
Como curiosidad, contar que Vancouver ya ha sido elegida como mejor ciudad para vivir en alguna ocasión.
Y como cotilleo, deciros que el alcalde que lo propone, además de haber pasado parte de su vida como vaquero y navegando por el Pacífico, posee una de las primeras empresas de productos orgánicos de Canadá.
¿O será que ha comenzado ya la competición entre ciudades por la máxima eficiencia? Uy… Ojalá!
(Y, por cierto, cómo se parece todo esto al decálogo de mi pfc…!)
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Construcción de viviendas con balas de paja, un arquitipo económico que habla de auto- construcción y sistemas de mínima energía y que, además, se ha infiltrado en internet: nos encontramos desde páginas gran cantidad de información para autoconstructores hasta redes sociales en torno al tema.
En España, la Red de construcción con balas de paja se organiza en torno a una página web y a un blog que actúan como red social y ofrecen la información necesaria para la autoconstrucción, además de anunciar talleres, cursos y obras y permitir contactar con otras personas interesadas (tanto profesionales como aficionados). También nos encontramos el taller de palla, que igualmente ofrece talleres, novedades y demás información. Las viviendas, además, suelen construirse entre grupos de amigos atraídos por la cuestión, que aprenden el procedimiento dentro de un ambiente lúdico.
Algunos, hasta rehabilitan pueblos enteros con este sistema, como en este pueblo de Navarra.
Para más variaciones tipológicas, en la web estadounidense 50 planos de casas de balas de paja nos esperan plantas y, sólo en algunos casos,
secciones, de tipologías de viviendas de paja ordenadas según superficie y nombres más o menos cachondos. Aún dudando de la calidad arquitectónica de algunos de los resultados, la investigación nos parece, cuanto menos, reseñable. Además también surge de una red de participantes que organizan eventos y talleres en torno a la construcción de baja energía.
También podríamos citar webs como strawbalefutures, home grown home…
En una línea arquitectónica más sofisticada, la Strohhaus en Eschenz, Suiza, de Felix Jerusalem. En este caso se construye a partir de balas de paja comprimidas que funcionan como elementos estructurales y pueden ser intuidas desde el exterior a través de paneles de policarbonato translúcidos.
Lo cierto es que la información es abundante debido a que la mayoría de los auto- constructores, absolutamente convencidos y emocionados, se organizan para la promoción del método, utilizando mecanismos de compartición que les ayudan a mejorarlo y utilizando internet como herramienta básica. Tal vez se trata de un modelo de cómo la ciudad debería de generarse, cómo está empezando a hacerlo y cómo se generará en el futuro.
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No podemos más que congratularnos: por fin nuestros sueños de movilidad sostenible empiezan a dar sus primeros pasos.
El Ayuntamiento de Gijón ha firmado un convenio para el desarrollo del Proyecto Living Car, que convertirá a esta ciudad en el primer laboratorio viviente en España de movilidad sostenible.
El proyecto Living Car se encuadra dentro del Proyecto MOVELE, gestionado y coordinado por el IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía), y que consiste en:
-Introducción dentro de entornos urbanos y en un plazo dos años (2009 y 2010), 2.000 vehículos eléctricos de diversas categorías, prestaciones y tecnologías, en un colectivo amplio de empresas, instituciones y particulares.
- Instalación de 500 puntos de recarga para estos vehículos para demostrar la viabilidad técnica y energética de la movilidad eléctrica.
-Activar dentro de las administraciones locales implicadas medidas impulsoras de este tipo de vehículos.
-Implicar a empresas del sector privado.
-Servir como base para la identificación e impulso de medidas normativas que favorezcan esta tecnología.
Los municipios de Sevilla, Madrid y Barcelona también se han unido al proyecto Movele aunque por ahora no conocemos ningún proyecto concreto que lo ponga en práctica.
¿Qué es el Proyecto Living Car Gijón?
Es un experimento con usuarios reales en un entorno de la vida cotidiana real, donde los ciudadanos, los investigadores, las empresas privadas participantes en el proyecto y el Ayuntamiento de Gijón buscan nuevas soluciones, nuevos productos, nuevos servicios y nuevos modelos de negocios para implantar el uso de vehículos eléctricos en la ciudad. Los ciudadanos, como actores activos, permitirán avanzar en aspectos:
- Técnicos. Para identificar las dificultades que conlleva el uso habituado de coches eléctricos en la vida real.
- Sociales. Para identificar las barreras sociales existentes en las ciudades y en los propios ciudadanos a partir del uso de este tipo de vehículos y obtener de ellos datos e información que permitan mejorar en un futuro la utilización normal de vehículos eléctricos
Para desarrollar el análisis pertinente, se ubicarán en la ciudad una serie de cargadores de electricidad que serán utilizados de forma habitual por los trabajadores de la Autoridad Portuaria y la Agencia Local de la Energía, que ya tienen vehículos de este tipo. Se espera que otras entidades participantes en el proyecto (Gobierno regional, Cámara de Comercio, Universidad de Oviedo, HC Energía, Suzuki, ArcelorMittal, Gam) se sumen a esta iniciativa. El hecho de contar con varios vehículos circulando asegurará la viabilidad y visibilidad del proyecto.
El Proyecto Living Car Gijón está desarrollado por un grupo de entidades privadas (Grupo Temper y Grupo Isastur), el Ayuntamiento de Gijón y liderado por la Fundación Prodintec . Las compañías participantes en el proyecto invertirán con el fin de abrir nuevas vías de mercado en el campo de la industria automovilística. El objetivo es desarrollar de forma satisfactoria este laboratorio viviente que podrá ser replicado en otras ciudades de España o en el ámbito internacional.
Beneficios ciudadanos
A los beneficios de sobra conocidos del uso de coches eléctricos (menor contaminación directa en ciudades, totalmente silencioso y reducción en emisiones de CO2), se suma su eficiencia: 60 y 70% mayor que los de combustión y el coste, que se estima en 1,5 euros por cada 100 kilómetros en los vehículos en uso. Los nuevos modelos ya tienen una autonomía por encima de 150 kilómetros y se espera que en 2 ó 3 años estén por encima de los 250.





