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Lugar y Sociedad reflexiona sobre las relaciones que existen entre las múltiples comunidades que conforman una sociedad y los lugares en los que viven. Cómo estas comunidades modifican los espacios que habitan, precisamente en su proceso de adaptación a éstos, y cómo los espacios modificados por ellas las condicionan, son los ejes de este documental. Grabado en un Madrid en plena crisis financiera global, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, que ha provocado la suspensión de pagos en cientos de inmobiliarias y constructoras, miles de trabajadores que han perdido el empleo, familias desajoladas de su casa por no poder hacer frente al pago de la hipoteca.
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Si en otras ocasiones hemos hablado del caso de Detroit como ciudad abandonada debido a circunstancias económicas, en este caso nos referiremos a una que nunca llegó ni siquiera a ocuparse.
Se llama California City, y está situada en el desierto de Mojave, cerca del Parque Nacional de Death Valley. Lo que a imagen satélite se acerca a una megaintervención de Land Art o a una extraña señal extraterrestre no son más que los restos de una ciudad trazada que nunca llegó a construirse. Si paseáis por sus “calles”, comprobaréis la sensación de vacío.
La increíble historia de California City se debe a Nat Mendelsohn, un profesor de sociología que en 1958 decidió comprar 80.000 acres (320 km2) de desierto con el objetivo de construir la próxima gran ciudad de California (una especie de Pocero versión americana).
Nuestro amigo Nat diseñó su ciudad modelo (Central Park de 11 ha con lago artificial incluido) que él creyó alcanzaría a tener algún día la población de Los Angeles. Sin embargo, el crecimiento nunca llegó: un censo de 2006 estimaba tan sólo unos 12,659 habitantes.
Aún no hemos comprendido qué empujó a nuestro profesor a hacer esa gran inversión de futuro. Lo que sí sabemos es que las “industrias” actuales de California City son de lo menos apetecible: una prisión (el California City Correctional Center), Silver Saddle (un gran rancho-resort de vacaciones), un gran campo de golf y un aeropuerto municipal. Gran parte de la población, además, trabaja en un centro militar: la base Edwards Air Force y también se localizan allí los centros de pruebas de automóviles Honda y Hyundai.
El resultado: tan sólo 807 trabajadores vivían y trabajaban en California City en 2006, un 24,3% de la población, siendo la administración pública el trabajo más común de la ciudad. *City-Data.com
*Imágenes y referencias vía bldgblog.blogspot.com y wikipedia
Magnus Larsson, estudiante de arquitectura, nos cuenta su plan de para crear lugares más habitables en el desierto del Sahara a partir de arena y bacterias.
La verdad que después de ver el otro día en el reportaje de Comando Actualidad a los vecinos del Walden tan contentos, me apeteció hacer una entrada sobre este edificio, que de hecho ellos viven como toda “una forma de entender la vida”.

Bajo este concepto nació hace 35 años el proyecto del Walden 7, queriendo convertirse en la materialización de una Utopía. El edificio fue diseñado por el Taller de Arquitectura, un grupo de trabajo interdisciplinar (con un libro de poemas, incluso, donde se habla sobre el Walden) formado por ingenieros, psicólogos, filósofos y arquitectos, entre los que se encontraban Anna y Ricardo Bofill, Salvador Clotas, Ramón Collado, José Agustín Goytisolo, Joan Malagarriga, Manuel Núñez Yanowsky, Dolors Rocamora y Serena Vergano.
Con un presupuesto notablemente menor que las viviendas sociales de la época y una financiación atípica, el Walden-7 se levanta como un monumento y un punto de referencia de la comarca de Sant Just (Barcelona). En él residen unos 1000 vecinos.
El edificio se entendía como una puesta en práctica de la teoría de la Ciudad en el Espacio, que consistía en “la construcción autogestionada de una importante agrupación de viviendas para formar un barrio plurifuncional, en una visión social muy propia de la época. En La ciudad del Espacio, el 50% de la superficie en planta se destinaría a usos comunitarios, circulaciones y jardines. Ello suponía una densidad relativamente alta, pero muy esponjada en su distribución vertical.”
El Walden está formado por 18 torres que se desplazan de su base formando una curva y tomando contacto con las torres contiguas. El resultado es un laberinto vertical con siete patios interiores comunicados en horizontal y vertical. La notable superficie que se destinaba a usos comunes se vio reducida para aumentar el número de viviendas.
Las viviendas se forman a base de unir módulos cuadrados de 30 m2, creando desde un estudio de un solo módulo hasta la vivienda de cuatro módulos, en distintos niveles. Se obtenían cinco tipos de pisos diferentes, que se vendieron a precios muy baratos. La construcción del gran edificio “fue un reto de la arquitectura catalana de la época”, explica el alcalde, Josep Perpinyà, también vecino del Walden.
Sin embargo, Bofill vivió la materialización del proyecto como un fracaso. El edificio formaba parte de un conjunto mayor, que debía ocupar el actual emplazamiento de la Illa Walden.
Los errores en cómo se desarrolló el proyecto se percibieron con mayor embergadura cuando las baldosas de toda la fachada empezaron a caer. La promotora había quebrado. El Ayuntamiento se negó a declarar el edificio en ruina. Se hizo con los terrenos de la promotora que quedaban libres para financiar el alto coste de reforma, que costó unos 1.000 millones de pesetas. En 1995 se inauguró la rehabilitación del edificio, que se libró de las redes y la imagen degradada que había desprendido durante los últimos años. Treinta años más tarde, “muchas personas han reformado el interior de los pisos, pero se mantiene el concepto original”, explica el alcalde, que añade que “la comunidad comparte las ilusiones pero mantiene la individualidad”.
Efectivamente, los vecinos del Walden forman a día de hoy una de las asociaciones más activas del municipio.
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Cada año más de 700 barcos de alta capacidad son dados de baja por distintas empresas navieras alrededor del mundo y terminan varadas en la costa. Además, la situación actual de crisis económica ha agudizado este fenómeno.
Otras estructuras industriales, como las plataformas petrolíferas, tienen también un tiempo de vida y al finalizar su explotación permanecen abandonadas.
Además, la fusión de los casquetes polares y el consecuente aumento del nivel marino pondrá en problemas a algunas ciudades, como NY o Tokyo (como podemos ver en estas sugerentes visiones de Studio Lindfors. Más aquí)
¿Puede esta chatarra naval ser una alternativa real de vivienda?
Aquí os dejo este proyecto de Anthony Lau, estudiante de arquitectura londinense, con una propuesta tremendamente emocionante a este respecto.
El proyecto se plantea ante el siguiente panorama futuro:
Futuro escenario en Londres:
Con el cambio climático, el riesgo de inundaciones se incrementa, las barreras del Río Thames rápidamente estarán obsoletas. Construir barreras cada vez más altas no es una solución sustentable. Se requiere una nueva estrategia para diseñar nuestras ciudades o emigrar al mar.
Londres inundado:
Alrededor del mundo existen muchos ejemplos de hábitat acuáticos, que podrían ser adoptados en la ciudad de Londres antes de que sea demasiado tarde.
Reciclando naves y plataformas petroleras:
Después de 25 o 30 años de uso, las naves son dadas de baja y enviadas al tercer mundo para su desmantelamiento y reciclaje.
Isla Canvey
El “Tidal Mudflats” es la primera nave a intervenir. En 1953 una tormenta provoco en naufragio de la nave y la muerte de más de 300 personas.



Cambio climático:
Como resultado del calentamiento global el nivel del mar ha subido 75 centímetros cada cien años, sumado a condiciones climáticas extremas. Las zonas cercanas a ríos y mares se encuentran inundados. El daño económico e infraestructural puede ser devastador como ocurrió en New Orleans.
Esta estrategia para la creación de una ciudad flotante autosuficiente reutilizando barcos y estructuras marinas puede ser aplicada a islas-nación como las Maldivas. Alrededor del 80% de sus 1.200 islas se encuentran un metro sobre el nivel del mar. Con un nivel de mar subiendo 0.9 centímetros por año, las islas Maldivas podrían ser inhabitables en 100 años. Sus 360.000 habitantes serian forzados a adaptarse y podrían ser la primera nación flotante.
Topografía de Londres:
Al igual que muchas ciudades en borde de ríos y mares, Londres esta construido en planicies inundables. 1,2 millones de londinenses se encuentran en riesgo de inundación. Gran parte de Londres esta construido sobre 5 metros ODN. El valor estimado de la tierra en los planos inundables de Thames es de 30 billones de euros en abril del año 2002.
Demanda de vivienda:
Este proyecto busca proponer 120.000 nuevos hogares en las desembocaduras del Thames. Desarrolladores perderían 55 millones de euros construyendo estos hogares de la manera tradicional.
Encontrado en metapoli.net









