Archivado en: emergencias, modelos | Etiquetas: 2009, efecto invernadero, españa, innovación, transporte
No podemos más que congratularnos: por fin nuestros sueños de movilidad sostenible empiezan a dar sus primeros pasos.
El Ayuntamiento de Gijón ha firmado un convenio para el desarrollo del Proyecto Living Car, que convertirá a esta ciudad en el primer laboratorio viviente en España de movilidad sostenible.
El proyecto Living Car se encuadra dentro del Proyecto MOVELE, gestionado y coordinado por el IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía), y que consiste en:
-Introducción dentro de entornos urbanos y en un plazo dos años (2009 y 2010), 2.000 vehículos eléctricos de diversas categorías, prestaciones y tecnologías, en un colectivo amplio de empresas, instituciones y particulares.
- Instalación de 500 puntos de recarga para estos vehículos para demostrar la viabilidad técnica y energética de la movilidad eléctrica.
-Activar dentro de las administraciones locales implicadas medidas impulsoras de este tipo de vehículos.
-Implicar a empresas del sector privado.
-Servir como base para la identificación e impulso de medidas normativas que favorezcan esta tecnología.
Los municipios de Sevilla, Madrid y Barcelona también se han unido al proyecto Movele aunque por ahora no conocemos ningún proyecto concreto que lo ponga en práctica.
¿Qué es el Proyecto Living Car Gijón?
Es un experimento con usuarios reales en un entorno de la vida cotidiana real, donde los ciudadanos, los investigadores, las empresas privadas participantes en el proyecto y el Ayuntamiento de Gijón buscan nuevas soluciones, nuevos productos, nuevos servicios y nuevos modelos de negocios para implantar el uso de vehículos eléctricos en la ciudad. Los ciudadanos, como actores activos, permitirán avanzar en aspectos:
- Técnicos. Para identificar las dificultades que conlleva el uso habituado de coches eléctricos en la vida real.
- Sociales. Para identificar las barreras sociales existentes en las ciudades y en los propios ciudadanos a partir del uso de este tipo de vehículos y obtener de ellos datos e información que permitan mejorar en un futuro la utilización normal de vehículos eléctricos
Para desarrollar el análisis pertinente, se ubicarán en la ciudad una serie de cargadores de electricidad que serán utilizados de forma habitual por los trabajadores de la Autoridad Portuaria y la Agencia Local de la Energía, que ya tienen vehículos de este tipo. Se espera que otras entidades participantes en el proyecto (Gobierno regional, Cámara de Comercio, Universidad de Oviedo, HC Energía, Suzuki, ArcelorMittal, Gam) se sumen a esta iniciativa. El hecho de contar con varios vehículos circulando asegurará la viabilidad y visibilidad del proyecto.
El Proyecto Living Car Gijón está desarrollado por un grupo de entidades privadas (Grupo Temper y Grupo Isastur), el Ayuntamiento de Gijón y liderado por la Fundación Prodintec . Las compañías participantes en el proyecto invertirán con el fin de abrir nuevas vías de mercado en el campo de la industria automovilística. El objetivo es desarrollar de forma satisfactoria este laboratorio viviente que podrá ser replicado en otras ciudades de España o en el ámbito internacional.
Beneficios ciudadanos
A los beneficios de sobra conocidos del uso de coches eléctricos (menor contaminación directa en ciudades, totalmente silencioso y reducción en emisiones de CO2), se suma su eficiencia: 60 y 70% mayor que los de combustión y el coste, que se estima en 1,5 euros por cada 100 kilómetros en los vehículos en uso. Los nuevos modelos ya tienen una autonomía por encima de 150 kilómetros y se espera que en 2 ó 3 años estén por encima de los 250.
Una de las noticias más interesantes – y menos conocidas – sobre la vida del Presidente Obama y su familia en la Casa Blanca es la propuesta para aprovechar sus miles de metros cuadrados de zona verde para volver a plantar un Jardín de la Victoria. Esta iniciativa se popularizó durante la I Guerra Mundial, momento en el que EEUU se enfrentaban a la escasez de alimentos propios de un periodo de contienda bélica.
La política de promoción de Jardines de la Victoria se basa en animar a la ciudadanía a que, en caso de disponer de una zona verde, habilite una pequeña área de la misma para el cultivo y crecimiento de vegetales y verduras para el auto-consumo.
Tal vez este enfoque pueda parecer anecdótico y poco práctico, pero durante la II Guerra Mundial la esposa del Presidente Roosevelt animó a sus conciudadanos a retomar los Jardines de la Victoria… y la respuesta fue masiva. Veinte millones de estadounidenses se pusieron manos a la obra y, entre 1943 y 1945, los EEUU incrementaron un 40% su producción de vegetales.
Desde Economía Urbana se apoya la promoción y difusión de estas huertas urbanas, dado que apoyan la producción local y el comercio de cercanía, potencian la sostenibilidad en la producción agrícola, constituyen un excelente pasatiempo y son toda una ayuda para la economía familiar en estos agitados tiempos de crisis.


Por último, animamos a que la promesa de Obama no caiga en el olvido y, entre reunión y reunión para resolver la cuestión nuclear iraní, se enfunde sus guantes, coja una azada y plante unas estupendas patatas.
¿Acaso no sería increíble que el Comandante en Jefe de los EEUU pasara a ser el Granjero en Jefe?
Nos hemos topado con esta interesantísima investigación que será expuesta en el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago de Chile. Se llama Post-It City. Ciudades ocasionales, y en esta primera edición recopila diferentes casos de estudio sobre ocupaciones del espacio público a lo largo y ancho del mundo como metodología de estudio de diferentes contextos urbanos y sociales de manera glocal.
El proyecto Post-it City. Ciudades Ocasionales designa distintas ocupaciones temporales del espacio público, ya sean de carácter comercial, lúdico, sexual o de cualquier otra índole, con la característica común de apenas dejar rastro y de autogestionar sus apariciones y desapariciones.
Los fenómenos Post-it City ponen de relieve la realidad del territorio urbano como el lugar donde, de forma legítima, se solapan distintos usos y situaciones, en oposición a las crecientes presiones para homogeneizar el espacio público. Las ocupaciones temporales del espacio rescatan el valor de uso, desvelan distintas necesidades y carencias que afectan a determinados colectivos, e incluso potencian la creatividad y el imaginario subjetivo.
Las actividades temporales que infectan el espacio público con numerosos artefactos para-arquitectónicos permiten que la reflexión acerca de la experiencia urbana reconduzca su atención hacia lo minúsculo, corrigiendo así la arrogancia de la arquitectura tradicional.
Lo interesante del proyecto es que aúna investigaciones muy locales y profundas, poniéndolas en relación a nivel planetario. Así , pueden compararse diferentes situaciones extremas o curiosas: formas de comercio informal (Sao Paulo, Los Ángeles, Taipei, o el completo Street Economy Archive ), choques público-privado como los hatillos con las pertenencias de inmigrantes alojados en los árboles de los parques parisinos (Garde l’Est), situaciones de espera de containers y camiones en la frontera italo-eslovena (Movimenti di confine), estaciones de servicio como lugar de encuentro en Alemania (Gas Station) u ocupaciones de cementerios como lugar de residencia en El Cairo (Informal Urbanism).. Y muchos más a los que se accede a través del listado de proyectos.
Situaciones económico-político-sociales con transcripción física palpable en los espacios públicos urbanos, en contra de la pretendida homogeneización de sus diseñadores.
El modo de desarrollo de la mayoría de ciudades estadounidenses, extensivo e ineficiente a base de viviendas unifamiliares (gran consumidor de suelo, favorecedor del uso del automóvil…), empieza a acumular, además de problemas medioambientales, problemas logísticos debido al decaimiento económico acarreado por la crisis y al abandono de muchas de las viviendas.
La administración Obama está considerando planes de demolición de fragmentos de 50 ciudades americanas económicamente deprimidas dado que su población ha descendido debido a la crisis y con el objetivo de condensar a sus habitantes y hacer más fácil y barato el acceso a servicios de sus ciudadanos. El plan, llamado “shrink to survive,” (encoger para sobrevivir) contempla la conversión de algunas de las zonas liberadas en bosques y áreas naturales.
La primera afectada podría ser la ciudad de Flint, sede original de General Motors (y protagonista del conocido documental de Michael Moore). Los políticos locales creen que la ciudad debería contraerse hasta un 40%, dado que el empleo había pasado de 89.000 a 8.000 habitantes, lo que ha provocado un éxodo palpable.
El experimento, idea de Dan Kildee, tesorero del Condado de Genesee, podría extenderse a 50 ciudades, identificadas por Brookings Institution (think-tank de Washinton) como con necesidades de decrecimiento para adaptarse a su nueva situación de declive. La mayoría son ciudades industriales del “rust-belt” del medio-oeste americano y del noreste. Incluirían Detroit, Philadelphia, Pittsburgh, Baltimore y Memphis.
“La verdadera pregunta no es si estas ciudades decrecen o no -todos estamos decreciendo- sino si debemos dejar que esto ocurra de una manera destructiva o sostenible”, declara Mr Kildee. “El declive es un hecho en Flint. Resistirse a ello es como resistirse a la gravedad”.
“Lugares como Flint han tocado fondo. Están en un punto donde es mejor empezar a derruir muchos edificios”, dice Karina Pallagst, directora de Shrinking Cities en un programa de perspectiva global de la Universidad de California, Berkeley.
La propuesta nos parece muy atractiva como evolución hacia un modelo de ciudad americana más compacto, optimizado y densificado, aunque es cierto que el “hacer y deshacer” no es una metodología precisamente sostenible. Por eso creemos que el modo en que se lleve a cabo será definitivo: tanto en cuanto a resultado final de la nueva organización como en cuanto al procedimiento de “eliminación” de estos fragmentos de ciudad. Nos excita especialmente el diseño de un procedimiento de desmontaje – montaje y recuperación de las “áreas desurbanizadas” basado en mínimos consumos energéticos y materiales.
Más información sobre la noticia aquí y aquí.
Y también recomendamos el proyecto Shrinking Cities, que analiza el decrecimiento de ciudades vinculadas a la des-industrialización y des-urbanización y plantea estrategias de acción en este contexto.
Para este tiempo de verano, inauguramos en economíaurbana la sección cómico-económico-(a)arquitectónico de mano de Alberto Hernández Medina y sus tiras cómicas corrosivas.
Aquí va la primera, inmigración y sarcamo con bases en la novela de Jack Kerouac On the Road (En el camino).
Que lo disfrutéis!


